Existen dos tipos de factoring: el factoring con o sin recurso.
En el factoring sin recurso, el factor asume el riesgo por impago del deudor. Por lo tanto, el cliente o cedente cobrará anticipadamente sus facturas, no pudiendo ser reclamadas por el factor en caso de que el cliente incurra en impago.
En el factoring con recurso, el factor no asume el riesgo por impago del deudor. En este caso, si el cliente incurre en impago, el factor podrá reclamar la deuda tanto al deudor como al cliente.