La caída del PIB y el empeoramiento de la pandemia hace imprescindible dotar de liquidez a las Pymes para evitar su cierre.

En estos momentos de incertidumbre en que España está sufriendo un segundo rebrote de la crisis sanitaria, las cifras nos confirman que los efectos del confinamiento han golpeado a nuestro país de manera especialmente fuerte, con una caída de más del 18% respecto al trimestre anterior. Esto nos convierte en los líderes de caída del PIB de la zona Euro y confirma la entrada del país en recesión.

 

Además de estos datos, hay que sumar los efectos del empeoramiento de la situación sanitaria que ya se está produciendo y que va a continuar en otoño.

Si a todo esto sumamos la gran cantidad de empresas que no pueden acogerse al escudo fiscal para dilatar sus obligaciones tributarias, ni acceder a la financiación bancaria para financiar su circulante por su delicada situación actual, la única solución para poder darles aire e impedir la destrucción de nuestro tejido empresarial es proporcionar vías secundarias de financiación.

 

Es aquí donde el mercado financiero secundario y empresas como DGF, cobran más importancia que nunca ofreciendo esa financiación por medio de productos como el factoring o el descuento de pagarés a todas estas empresas que no pueden acceder a estos productos en el sector bancario y permitiendo atender sus pagos y por tanto poder seguir con su actividad hasta que la situación mejore.