Durante la pandemia por la COVID-19 el estado puso a disposición de las pymes 100.000 millones de euros a través de créditos ICO, que se fueron otorgando en diferentes tramos.

Estamos empezando a ver que la “nueva normalidad”  de la banca pasa por cerrar el grifo del crédito a las PYMES. Las entidades planean endurecer los criterios de riesgo durante el Tercer Trimestre.  Con la reactivación de la actividad vemos como grandes empresas están intentando ampliar la financiación del circulante a través de la banca y la respuesta de la banca es rechazarlo por exceso de riesgo. Con ello lo que se produce es un cambio en el target de clientes que buscan financiación alternativa. Cada vez vemos como más empresas con perfiles de grandes empresas están buscando una alternativa a la banca tradicional por estar desatendidas por sus proveedores de financiación habitual, la banca.

El gobierno instrumentalizó todo a través de las entidades bancarias, que siguiendo criterios de futura solvencia de las empresas, otorgó las ayudas a las pymes sin que el estado ejerciera ningún control sobre los criterios que se seguían para su aprobación. Los bancos han utilizado los créditos ICO para cubrir las pérdidas potenciales en créditos a pymes y autónomos.

Desde DGF seguiremos apoyando a la PYME a obtener financiación de circulante a través de productos como el factoring privado y público y descuento de papel comercial. Nos avalan 6.300 PYMES y autónomos que estamos financiando.